La inteligencia vs. el esfuerzo, ¿qué pesa más?

Escrito por Tamy Obando
Psicóloga educacional y Magíster en Educación con mención en Dificultades de Aprendizaje. Coordinadora de los Programas de Desarrollo Académico de la Oficina de Servicio de Orientación al Estudiante y docente en la PUCP. Terapeuta cognitiva y TREC.

Algunas personas mantienen la creencia de que “los alumnos inteligentes no tendrían por qué esforzarse tanto, todo debería resultarles más fácil de aprender”.

Si asumimos que esto es cierto, ¿entonces aquellas personas que se esfuerzan serían menos inteligentes? ¿qué será más inteligente: graduar el esfuerzo según la dificultad y la importancia del objetivo o esperar los mejores resultados con el mínimo esfuerzo?

Para tener éxito en la PUCP, ser inteligente no es suficiente. Las evaluaciones de la universidad están lejos de ser test de inteligencia. Tampoco se pretende que los alumnos sean enciclopedias que almacenan información, pues tener información no es aprendizaje. Por tanto, esforzarse en memorizar sin comprender, leer sin pensar, conocer sin saber usar, teorizar sin solucionar, repetir sin innovar tampoco es suficiente.

El esfuerzo y la perseverancia son esenciales para alcanzar el éxito académico, pero si y solo si van acompañadas de estrategias de aprendizaje adecuadas que les permitan desarrollar las competencias que se busca alcanzar al finalizar cada curso. Los mejores alumnos son reflexivos y autónomos en su propio proceso de aprendizaje, verifican su nivel de comprensión, aprenden de sus errores y toman medidas para asegurarse de estar lo suficientemente preparados para rendir sus evaluaciones.